He jugado más de doce horas a One Piece Odyssey: ¡por fin un nuevo JRPG a la altura de Luffy y sus nakamas!

Tengo la sonrisa de Monkey D. Luffy dibujada en mi cara. De oreja a oreja. El motivo te lo resumo en tres palabras: One Piece Odyssey. Imagina todo lo que te gusta de la obra de Eiichiro Oda y lo que esperas encontrar de los mejores JRPGs clásicos. Haz un pequeño repaso con lo esencial o desata a gusto tu imaginación: después de superar las 12 horas de juego te adelanto que todo lo que deseas encontrar está presente en el que ya es el primer melocotonazo de 2023 para los fans del rol Made in Japan y el manganime. Poca broma.

De hecho, la manera en la que se difumina la línea entre lo que esperamos de los JRPGs y el exitoso manganime es aquello que más acaba jugando a su favor: como videojuego, One Piece Odyssey se inspira enormemente en los más recientes Dragon Quest, tanto en lo estético como en lo jugable, pero al final acaba llevando la fórmula a su terreno y, desde ella, ofrece una aventura inédita que sabe más a evento especial entre sagas que a capítulos de relleno. Y eso no es nada fácil.

Porque One Piece Odyssey nace con el propósito de conmemorar los 25 años del manga a través de los videojuegos, y el modo en el que aborda ése desafío juega completamente a su favor: por un lado, ofrece una aventura completamente original a los fans, pero dentro de la misma lleva a la banda de piratas de los Sombrero de Paja a varios de los arcos más representativos de su gesta a través de los mares. Ofreciendo un fantástico equilibrio entre la diversión y los combates trepidantes, incluso cuando éstos son por turnos.

A partir de aquí toca desglosar en qué clase de lío se mete la tripulación del Thousand Sunny, cómo encaja esta aventura dentro de la colosal obra de Eiichiro Oda y, lo más importante: qué aporta como videojuego, a los apasionados por los JRPGs clásicos y aquellos que simplemente vienen incentivados por el reclamo de ser un videojuego protagonizado por Luffy y su alegre banda de piratas. Porque el primer gran acierto de One Piece Odyssey es cómo expande el universo del manganime y, a la vez, sabe enganchar a estos dos perfiles de jugador.

Los Sombrero de Paja se meten en un nuevo lío que les permitirá regresar a sus mejores aventuras

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El Thousand Sunny, el alegre barco pirata de la banda del Sombrero de Paja, ha llegado casi por casualidad a la legendaria isla de Waford. O, más bien, se ha quedado encallado en su costa tras un aterrizaje forzoso. No es lo más extraño que le ha pasado Monkey D. Luffy, su capitán, pero como aspirante a convertirse en el Rey de los Piratas tampoco puede quedarse demasiado tiempo dando vueltas por la isla.

El plan del temerario y alegre pirata capaz de estirar su cuerpo como la goma: reunir a su tripulación y seguir con su viaje. Lo que ninguno sospecha es que antes de partir tendrán la oportunidad de hacer una retrospectiva de sus mejores aventuras.

La isla de Waford no está deshabitada. Además de criaturas exóticas, los Sombrero de Paja se topan con dos curiosos naufragos. El explorador Adio, quien acoge a los Sombrero de Paja en su casa, y la joven Lim, quien odia a los piratas. Es más, lo primero que Lim hace al toparse con Luffy y su troupe es usar un don especial para anular sus poderes: tras tocarlos, transforma sus recuerdos en cubos de diferentes tamaños. Dicho de otro modo, ni Luffy recuerda cómo estirar su cuerpo, ni el espadachín Zoro tiene muy claro cómo usar sus espadas.

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El poder de Lim es relativamente sencillo de revertir. Al menos, al principio. basta con recuperar y hacer contacto con los pequeños cubos repartidos por la isla sorteando las bestias y peligros de Waford, que los hay. Sin embargo, los cubos de mayor tamaño no son tan fáciles de asimilar. Intrigada por el curioso comportamiento de Luffy y sus amigos, Lim les explica que el proceso para recuperar todos sus poderes pasa por regresar a los momentos más importantes de sus recuerdos.

Así, Lim acompaña a la banda del Sombrero de Paja de vuelta hasta el Reino de Alabasta. No a través de un viaje en barco, sino una versión nacida de sus propios recuerdos con una peculiaridad: al nacer de su memoria ahora los enemigos se han vuelto tan fuertes como ellos lo son en la actualidad. O como lo serían si no hubiesen perdido sus propios poderes. Lo cual da pie a emotivos reencuentros y nuevos combates realmente épicos.

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Dicho de otra manera, One Piece Odyssey no es un viaje a través del tiempo, sino una nueva interpretación de los recuerdos originales que experimentan los piratas del Thousand Sunny. En este aspecto, y para ubicarnos cronológicamente con el manga, el punto de partida de la historia más o menos coincide con la primera mitad del arco de la Isla de las Tartas Rellenas de la obra original, con lo que Luffy no tiene acceso ni a sus transformaciones más actuales y todavía queda algún nakama por reclutar.

Con todo, Bandai Namco ha revelado que viajaremos de nuevo tanto al arco de Alabasta como a Water Seven, siendo todos conscientes de lo que ya ha pasado, a quienes se han enfrentado y topándose con las amistades que han hecho por el camino. Ofreciendo a los fans del manga y el anime un interesante regreso a localizaciones emblemáticas, dando nuevas historias y perspectivas de los acontecimientos y propiciando varios reencuentros realmente emotivos. ¿Y qué aporta en lo jugable?

UN RPG con la esencia de Dragon Quest y creado a medida de One Piece

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Como videojuego, One Piece Odyssey quiere medirse de tú a tú con Dragon Quest. A nivel de presentación las comparaciones son inevitables, desde luego, pero también en esa manera tan distintiva en la que interactúan los personajes entre sí, propiciando la comedia en las misiones secundarias y asentando la sensación de aventura conforme empezamos a encauzar nuestra gesta hacia un jefazo final. Tomando prestados con descaro de la saga de Square Enix la manera en la que se abordan los combates, la exploración y, por supuesto, las incursiones en mazmorras.

Artísticamente se apuesta por el Unreal Engine y el resultado recuerda muchísimo a Dragon Quest XI, aunque en ningún momento nos da la sensación de regresar a la aventura del Luminario: tanto la estética general como el diseño de los monstruos de Toriyama deja paso a los trazos y esa divertida estética de los personajes y el bestiario de Eiichiro Oda. Y no solo eso, las animaciones faciales y corporales, como los acabados de cada escenario y personaje le pasan la mano por la cara a lo visto en One Piece World Seeker. No es que eso tenga un mérito especial, pero evidencia el mimo puesto en este juego.

Que, además, la Banda Sonora del juego lleve la firma de Motoi Sakuraba, (la sagas Tales o Dark Souls) juega muy a favor de una experiencia de juego diseñada para que pasemos montones de horas alternando generosamente entre exploración más relajada y combates épicos.

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El sistema de exploración, por otro lado, bebe de los JRPGs clásicos, especialmente de los de la mítica Enix, de modo que una vez logremos salir de Waford tenemos zonas habitables donde podremos interactuar con otros personajes y realizar misiones secundarias, zonas abiertas que se prestan a explorar o ganar experiencia y recursos y las siempre recurrentes mazmorras con sus respectivos jefazos finales.

Pese a que tendremos un botón de salto, hasta dónde hemos podido jugar sólo lo hemos usado en ocasiones cantadas y de manera excepcional. El diseño de los escenarios y zonas abiertas sigue el modelo de los clásicos JRPGs con tramos laberínticos por aquí y por allá en las mazmorras y puzles muy, muy sencillos. Eso sí, pese a que tardarás una barbaridad en poder usar los puntos de viaje rápido, las zonas de guardado son abundantes.

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Podría parecer que One Piece Odyssey se limita a aplicar la fórmula de Dragon Quest a una historia integrada en el universo One Piece, y algo de eso hay, es innegable, pero en ningún momento se siente que que este guro de juegos anteriores hacia experiencia JRPG sea forzada: la manera en la que todo transcurre es realmente natural. Es un juego que es 100% One Piece y a la vez hace que los apasionados por el rol Made in Japan se sientan como en su salsa, a lo que hay que añadir elementos muy curiosos:

  • De partida, en lugar de las clásicas armaduras que mejoran nuestros atributos se ha diseñado un sistema de joyas. Cada personaje dispone de un cuadrado y, como si fuera una pieza de tetris, las formas de cada joya ocupan una porción de ese cuadrado, con lo que podremos equipar tantas a cada personaje como encajen.
  • Además, podemos alternar al vuelo entre cada Sombrero de Paja, con una peculiaridad añadida: cada protagonista cuenta con habilidades únicas en las zonas de exploración. Luffy puede recoger objetos a distancia, Nami tiene una habilidad especial para encontrar tesoros, Chopper puede colarse en los espacios más pequeños y Zoro abrir zonas selladas de uno o dos espadazos.
  • Por otro lado, One Piece Odyssey nos ahorra dar vueltas innecesarias y conversaciones que no llevan a nada. Además de indicarnos en el mapa en qué dirección ir o poder usar un Haki que nos señala los elementos destacables, los propio diálogos con los personajes que nos hacen avanzar en la historia están resaltados sobre el resto. Otra cosa muy distinta es que queramos sumergirnos más en la experiencia de juego.

One Piece Odyssey no reinventa la rueda como JRPG, aporta de manera comedida pero retiene todos los aciertos de Dragon Quest, incluyendo la estupenda química de los protagonistas. Es más, es a través de los personajes y su dinámica dónde realmente se logra que el desarrollo de la trama se sienta como una genuina aventura de One Piece en la que los piratas de Eiichiro Oda hacen una interesante retrospectiva de su propio pasado y reviven sus desafíos originales con nuevos ojos mientras descubren otros nuevos. Resolviendo cada gran aventura con combates épicos y celebrando cada victoria con un buen festín.

Batallas colmadas de emoción en las que darlo todo es opcional

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Da igual si te apasionan los combates por turnos o todo lo contrario: como en el manga y en el anime, las batallas de One Piece Odyssey jamás aburren al jugador. Y en el caso que eso pase, puedes hacer que se desarrollen de manera automática y limitarte a disfrutar del espectáculo en pantalla. Ahora bien, si buscas un sistema que beba del amplio legadode Squaresoft y Enix con estupendos efectos cinemáticos, vas a quedar muy bien servido.

Partiendo de lo básico: los combates de One Piece Odyssey transcurren como en Dragon Quest XI o en las entregas más recientes de Pokémon: se activan solos al llegar a determinadas zonas (el juego siempre te indica dónde) o al hacer contacto con enemigos. Si les pillas por la espalda partes con ventaja, y pero si te sorprenden o te pillan mirando para otro lado es bastante posible que los rivales lleven la iniciativa.

El desarrollo, por otro lado, es sencillo pero con elementos que aportan originalidad: al principio del combate todos los participantes están repartidos en diferentes grupos, dando la sensación de que se están librando varias batallas por separado. Ir de un grupo a otro es tan sencillo como dirigir nuestra próxima acción hacia un enemigo o enemigo que está teniendo lugar en paralelo.

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Un dato a tener en cuenta es que en One Piece Odyssey Luffy y sus amigos no usan la magia, sino un sistema de puntos de tensión que se genera al golpear y recibir daño, de modo que la gestión de los ataques especiales es más dinámica y si nos quedamos sin tensión no tardaremos en recuperar. Como resultado, los combates son todo un festival de movimientos épicos y cinemáticas divertidisimas.

A partir de aquí el juego hace distinción entre ataques sencillo y acciones especiales a corta y larga distancia e incluso que afectan a todos los grupos a la vez. Dicho así puede resultar complicado, pero todo transcurre de manera muy sencilla y no hay opciones equivocadas, aunque hay decisiones más acertadas que otras: hay tipos de ataques que tiene más efecto que otros y algunos provocan estados de parálisis, quemado, sangrado… Lo normal en un JRPG.

Con eso por delante, One Piece Odyssey tiene un gran plan para que el desarrollo de los combates no se haga rutinario que pasa por añadir nuevos elementos de manera arbitraria a cada batalla o favorecer que se resuelvan de manera automática.

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  • Por un lado, sin previo aviso en los combates y batallas contra jefazos de One Piece Odyssey saltarán Dramatic Scenes. Una especie de situaciones más o menos humorísticas que deberemos resolver según el caso. Liberar a un compañero, acabar antes de un número de Turnos, etc. Lo cual no solo logra que no nos relajemos a la hora de encadenar batallas, sino que le da más variedad a nuestro repertorio de ataques habituales y especiales.
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  • Pero es que, además, en cualquier momento podemos alternar entre los personajes en batalla o configurar para que las batallas se desarrollen o continúen su curso de manera automática, de manera que no tendremos que preocuparnos por nada. Y sí, también podremos acelerar el ritmo en el que transcurre el combate con un simple botón.

Los combates de One Piece Odyssey ni son revolucionarios ni lo necesitan. Están estupendamente planteados y enganchan a base de ofrecer un estupendo ritmo y emoción constante. Gratificando a Luffy y sus amigos con cada victoria con un buen banquete: repartidos por los diferentes mapas encontraremos zonas de acampadas donde podremos socializar con nuestros personajes y los acompañantes de aventura, construir armas, preparar platos, repasar nuestro libro de registros y finalmente celebrar una fiesta con comida que repondrá nuestra salud y nos ofrecerá potenciadores para los próximos diez combates. ¡Justo como en el manga!

One Piece Odyssey, ¡Esto es solo el principio!

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Nuestras primeras doce horas de One Piece Odyssey nos han encantado. La trama encaja de maravilla con el universo del manganime y el retrato que se hace de los personajes y los eventos previos evidencia un cariño muy especial hacia la obra de Oda. Y eso que en ese margen de tiempo nos ha dado tiempo a dar tumbos por la isla Waford, regresar a Alabasta y llevarnos muy gratas sorpresas que no tenemos la intención de desvelarte aquí y ahora.

Te podemos adelantar que hemos luchado contra nuevos colosos y bestias gigantescas que plasman el estilo único de los pinceles de Oda con esos toques de surrealismo, y hasta hemos cruzado el desierto a lomos de un divertidísimo cangrejo gigante; pero también somos conscientes de que hemos superado la fase de toma de contacto con el juego y ahora entramos en la parte en la que la trama como la experiencia rolera empiezan a encontrar su propio curso.

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Con todo, cuando doce horas de un JRPG se pasan tan, tan rápido es imposible no acabar teniendo unas primeras impresiones realmente positivas. Confesamos que un porcentaje a considerar de las batallas ha sido en automático, pero el curso de la historia y las batallas siempre resultan amenas, lo cual no es fácil. Y lo mejor es que no tardaremos mucho más en poder ofrecerte nuestras conclusiones finales.

A One Piece Odyssey todavía le quedan jugosos detalles que anunciar y nuevos arcos del manganime por presentar, pero su fecha de lanzamiento ya está fijada y queda claro que no tardaremos en tener novedades al respecto: el próximo gran videojuego de One Piece estará disponible en PS5, PS4, Xbox Series X / S y PC a partir del próximo 13 de enero de 2023. Un día antes si partimos a la aventura desde Steam. Y si te apasiona todo lo relacionado con la obra de Oda, mucho ojito a la estatua de Luffy y Lim de su edición de coleccionista. Te damos por avisado.


  • Plataformas: PS5, PS4 Xbox Series X / S y PC.
  • Multijugador: No
  • Desarrollador: ILCA, Inc.
  • Compañía: Bandai Namco
  • Lanzamiento: 13 de enero de 2022